domingo, 1 de abril de 2012

Dunwich

El verano pasado, durante las tardías vacaciones de estivales, Mi Señora Esposa y yo nos fuimos de viaje a Cambridge a casa de su prima. No era la primera vez que íbamos y, como se habían mudado a las afueras del pueblo, era una ocasión perfecta para conocer la nueva casa y los alrededores. Además, en nuestro anterior viaje no pudimos ver el British, así que volveríamos a Londres para verlo y, de ahí, a Orc’s Nest a babear por todo el rol que tiene y aquí no veremos.
Trasteando con el google earth para encontrar algún lugar que visitar cercano a Cambridge se me ocurrió, como una tontería más, poner Dunwich. ¡Eureka!. El globo giró hasta situarse en una pequeña localidad costera de Inglaterra.
Ya teníamos sitio para visitar en nuestras vacaciones.

Dunwich, ciudad de vacaciones
Nacida a partir de un enclave romano, Dunwich creció hasta convertirse en un importante lugar para el comercio durante los siglos VI y X. En el siglo XI, Dunwich era ya un importante puerto de mar para las cruzadas y hacía las veces de base naval.
En el siglo XII, la ciudad de Dunwich adquirió el título de “Real” al avisar al rey Enrique II del desembarco del Earl de Leicester, Robert, con 3000 soldados con el fin de atacar al monarca.
Y hasta aquí llega la próspera historia de Dunwich. En 1328, una terrible tormenta que destruyó el puerto y gran parte de la ciudad. Los barcos abandonaron Dunwich y comenzaron a atracar en el puerto de Walberswick, el cual prosperó al igual que lo había hecho Dunwich en el pasado. Este hecho fomentó la enemistad entre ambas ciudades.

Pero ahí no acabaron las desgracias de la ciudad. En 1540 el mar se llevó el mercado y parte de la ciudad, dejando a Dunwich en la más absoluta miseria. La mano del hombre también ha sido la causante de las desgracias de la ciudad. A principios del siglo XX se construyó un nuevo puerto en Lowestoft que cambió el curso de algunas corrientes, lo que causó que el mar comenzara a erosionar, más de lo debido, los arrecifes de la costa de Dunwich, llevándose en el camino la Iglesia de All Saints, una de las iglesias más impresionantes que había en la zona. Los restos dela iglesia aún eran visibles en la década de 1950, y los huesos del cementerio se podían ver entre las rocas del acantilado hasta la década de 1980 como un amargo recuerdo de la grandiosidad que un día tuvo Dunwich.

Mapa histórico de Dunwich. La parte roja es la ciudad bajo las aguas
Hoy en día, Dunwich cuenta con 120 almas habitando el pueblo, un museo donde se puede ver toda la historia de la ciudad y contemplar un viejo cañón recuperado de algún naufragio olvidado.

Nuestra visita a Dunwich nos dejó con ganas de más. La iglesia, por ejemplo, no pudimos verla (aunque nos trajimos un imán para la nevera con una imagen), y nos hubiera gustado dar una vuelta más amplia por el pueblo que, aunque pequeño, tiene mucho encanto, pero queríamos visitar el castillo de Framlingham y había un poco de prisa. Así que, tras un paseo por las ruinas de la abadía, subimos al coche y dejamos atrás Dunwich con la promesa de volver en otro viaje y hacer muchas más fotos a la iglesia, a las ruinas del hospicio de los leprosos y, por la noche, danzar entre los círculos de piedras mientras oímos los sonidos inhumanos que salen de algún granero cercano.


Así que, ya sabéis, si pasáis por Suffolk y queréis pasar un día entretenido viendo ruinas y disfrutando de las aguas del Mar del Norte, pasad por Dunwich. Seguro que repetís.


Os dejo unos links para saber más:
http://www.abandonedcommunities.co.uk/page11.html
http://www.thesuffolkcoast.co.uk/the-suffolk-coast/history-future/dunwich-suffolks-lost-town/
http://www.dunwichmuseum.org.uk/

Cuidado con los Acantilados de Dunwich

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