domingo, 29 de diciembre de 2013

Actual Play - La Horda de la Mano Roja: Final

Y aquí termina la historia de los Héroes de Brindol. Dejadme que os cuente como fue.
No eran muchos, pero vencieron a miles.
No eran poderosos, pero los malvados caían bajo sus pies.
No eran reyes, pero el pueblo coreó su nombre.

Y así, tras proteger Transbordador de Drellyn, y a sus putas; tras hablar con los gigantes; habiendo vencido a la sierpe verde, a la sierpe negra, a la sierpe roja y a la sierpe azul; matar enemigos y enterrar amigos; llegar a las entrañas de la guarida del liche y salir con vida; formar alianza con los antiguos druidas y proteger la gran ciudad de Brindol del asedio de la Horda; llegaron al templo de Tiamat y se abrieron paso con magia, acero y valor.
Se enfrentaron a Azarr Kul y le derrotaron, y sólo el poder la mismísima Tiamat pudo mermar al grupo. Cayeron dos bajo el aliento de la Diosa, pero la Horda había sido detenida.
Cumplieron su cometido, el juramento que habían realizado a las buenas gentes del Valle de Elsir y siempre serán recordados como héroes.
Aquí termina la historia de los Héroes de Brindol y su batalla contra la Horda de la Mano Roja. Hubo más hazañas, por supuesto, batallas contra poderosos enemigos que sólo los grandes bardos de Faerûn tienen derecho a contar en los salones de los reyes. Ni tú ni yo somo bardos ni reyes, así que aquí termina el relato. Vuelve cuando quieras saber más, pero deja pasar el tiempo pues hasta los muertos necesitan que se apaguen sus canciones para volver a ser recordados.

El final de los héroes
Ayer terminamos, tras seis años desde su comienzo. El final fue de infarto, y sólo cuando apareció Tiamat en escena, tras acabar con su lacayo Azarr Kul, fue cuando el grupo temió lo peor. Ante nuestros atónitos ojos estaba un aspecto de la mismísima diosa de los dragones malignos, con sus cinco cabezas amenazantes. Sus fauces expelieron fuego, hielo, ácido y electricidad, 40d6 que mataron al pj de +Carlos Huertos  y al mío (¡esa maldita TS Ref contra electricidad!). El resto del grupo salió con vida y, tras recuperar nuestros cuerpos cuando el avatar de la Diosa hubo desaparecido, volvieron a Brindol.
Tras todo lo que ha durado la campaña y, sobretodo, la evolución de mi personaje desde un desarrapado guerrero semiorco que preguntaba por las putas en Transbordador de Drellyn, hasta un maestro Kensai de Yelmo, creo que el que te mate una Diosa no es un final nada aburrido. Ahora queda ver si volveremos a la vida o no, pues el bueno de Nathan Krommor, nuestro clérigo, tiene en sus manos el poder de la resurrección. ¿Querrán volver a la vida los guerreros caídos? Posiblemente sí, seguro, pues hay muchas cosas que nos hemos dejado pendientes y uno no puede irse de este mundo sin haber terminado un par de asuntos, sobre todo el que concierne a cierto liche en cierta tumba con forma de león.
También hay que dar las gracias a Dumaha por la campaña, sobervia, y por haber narrado ayer el último capítulo de esta epopeya cuando lo que le pedía el cuerpo era estar en la cama con cinco mantas y un tazón de caldo.

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