martes, 18 de marzo de 2014

Las Máscaras de Nyarlathotep - 1ª sesión - Nueva York

Este domingo dimos comienzo a Las Máscaras de Nyarlathotep, la mortal campaña de La Llamada de Cthulhu. Los tres valientes que se juntaron en la mesa fueron Rocío Tizón, en el papel de la corresponsal de Prospero Press Allison Fassbender; Gica Sabinescu y su diletante Oswin; y Kapdorf, encarnando a Herman Scott, afamado explorador y aficionado a la arqueología y la egiptología. Los tres acudieron a la llamada del amigo de la Srta. Fassbender, Jackson Elías, que llegaba a Nueva York con importantes noticias sobre la Expedición Carlyle. 

La zona no euclidiana del Guardian
Como Jackson Elías les había avisado con tiempo, los investigadores recorrieron las hemerotecas de periódicos y universidades a fín de saber algo más sobre la Expedición Carlyle. Las noticias que encontraron siempre les llevaban por el mismo camino. Joven playboy monta una expedición a Egipto y son masacrados en mitad de Kenia.
Esperando que su amigo Elías tenga algo importante entre manos, los tres se personaron en el Hotel Chelsea a la hora convenida, pero nadie les abrió en la habitación. Llamaron con insistencia, golpearon e incluso bajaron a recepción para que llamasen a la habitación desde allí, pero nada. Al final Scott optó por subir al tejado por la escalera de incendios del vestíbulo y entrar en la habitación usando la escalera de incendios que da a las habitaciones.
Al asomarse para bajar vio como dos hombres de color bajaban raudos por la escalera. En su afán de perseguirle no vio como un tercer individuo le esperaba a la altura de la habitación 410, atacándole por la espalda con un enorme cuchillo. Dos estocadas con el arma blanca fueron suficientes para dejar a Scott inconsciente sobre la nevada escalera y así poder huir.
Mientras tanto, en el pasillo, y alertados por los gritos de su compañero, Fassbender y Oswin intentan tirar la puerta abajo golpeándola con una gran maceta y un extintor, viendo que su fuerza era inútil. Ante el jaleo que montaron subieron el gerente del hotel y un miembro de seguridad, abriendo la puerta de la habitación y encontrándose, como les habían dicho los investigadores, a su amigo Scott en la ventana medio muerto y otro cadáver, el de Jackson Elías, tendido sobre la cama en un charco de sangre y vísceras (aunque este segundo cadáver sorprendió, y conmocionó, a todos los presentes).
Antes de que llegase la policía y les tomase declaración les dio tiempo a encontrar una pequeña caja de cerillas cerca de la ventana y un panfleto, dentro de un libro, que anunciaba una conferencia sobre sectas del Pacífico impartida por el Profesor Cowels.
También pudieron practicar unos improvisados primeros auxilios sobre su amigo, en espera de que llegase la policía y le llevase a un hospital.

¡Ras-plas!
Durante la semana en la que Scott estuvo en el hospital, Oswin y Fassbender dedicaron su tiempo a investigar la muerte de su amigo y por qué alguien podría haberle matado. Todo indicaba que había descubierto algo sobre la Expedición Carlyle, pero las únicas pistas que tenían les llevaban a Shangai, ciudad que no estaba en el itinerario Carlyle; una ponencia sobre sectas del Pacífico, que no veían relación con la Expedición; y un extraño signo grabado en la frente de Jackson Elías que pudieron identificar como el símbolo de la Secta de la Lengua Sangrienta.
El hilo que veían que podían tirar les llevaba a Erica Carlyle, la hermana de Roger Carlyle. Tras varios intentos de hablar con ella, su mano derecha y su guardaespaldas fueron al encuentro de los investigadores dispuestos a zanjar el asunto del chantaje, pues pensaban que los investigadores querían ensuciar el nombre de los Carlyle con algo sobre la Expedición. Lograron entrevistarse con Erica, a la cual la hablaron de los documentos que guardaba su hermano y que sólo ella sabía que existían. Los investigadores habían obtenido más información gracias al jefe de Jackson Elías, y de Allison Fassbender, el Sr. Kensinton, que guardaba las notas que Elías le habían enviado periódicamente. Relacionando el reciente asesinato del escritor con el intento de robo de los libros al poco de desaparecer Roger Carlyle, Erica no quiso complicarse teniendo “eso” en su casa y se lo dio a los personajes con la condición de que no hablasen más con ella ni con nadie sobre la Expedición Carlyle.
Con todas las pistas que pudieron recoger, y habiendo informado a Kensinton de su interés por descubrir por qué habían matado a Elías, el grupo comenzó los preparativos para viajar a Londres siguiendo los pasos de la Expedición y, después, si no encontraban nada, tomar rumbo a Sanghai.

Pranga, ese arma ritual
Esta primera sesión no tiene mucha chicha, la verdad. El punto clave es la llegada de los personajes a la cita con Elías. Dependiendo del momento en que lleguen se encontrarán con los tres sectarios de la Lengua Sangrienta, con uno o con ninguno. Los jugadores tardaron un poco en entrar y tampoco quería que la primera escena importante se llevase por delante al grupo. Decidí entonces que se encontrasen sólo con un sectario y que este tuviera algunas pistas además de las que encontrarían en la habitación. Por desgracia los dados mandaron y casi muere un personaje a los veinte minutos de partida.
Después de esto, y con lo poco que tenían, fueron tirando de diversos hilos y reunieron pistas suficientes como para hacerles sospechar que una secta mató a Elías porque descubrió algo de la Expedición Carlyle. A Harlem ni se acercaron, por lo que el mayor peligro de este capítulo ni lo vieron, y con el teniente Poole hablaron lo justo y necesario.
A ver qué tal se les da el próximo capítulo, Londres, y cómo continúan con su investigación sobre la muerte de su amigo Elías.

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