lunes, 4 de agosto de 2014

Actual Play: Apocalypse World

Ayer nos reunimos unos pocos del grupo de juego (realmente todos menos uno) para echar la tarde en una entretenida partida de rol. Como no estábamos todos no seguimos con Expedición al Castillo Ravenloft, que nos dirige Kapdorf, así que tiré de biblioteca y probamos Apocalypse World. Si queréis saber un poco del juego antes de entrar en el resumen de la partida, aquí.
Desde que leí el juego tenía claro que mis partidas estarían ambientadas en una suerte de Fallout con el nivel de cabronías subido y unos diálogos llenos de palabrotas en una mala imitación a lo mejor de Tarantino o, como lo llamo yo, filosofadas que se me ocurren conduciendo al, o estando en el, trabajo y busco la forma de meterlas en partidas. La mitad irían a sLAng, así que voy a tener que hacer una serie con ello.
Bueno, volviendo al lío, para la partida me basé en la misión secundaria de Fallout 3 El Poder del Átomo. Sí, ya sé que las premisas de AW es que no tengas preparado nada, pero soy un tío sencillo que dirige de una forma y no lo voy a cambiar. Improviso, sí, pero por algo tengo que empezar. Partiendo de esta idea, llegó la hora de hacer los personajes. Por supuesto, con total libertad, salieron estos engendros:
Los personajes
Glich “Torniquete”, psíquico que llegó al asentamiento buscando algo, impulsado quizás por la Vorágine o por un mal sueño. Un tipo huesudo, calvo, ido completamente que viste una gabardina raída y una capucha.
Jay, el ángel. Uno de los miembros fundadores del asentamiento. Tiene una clínica con dos enfermeras dignas del mejor especial de enfermeras que te curarán todo o te pondrán peor. Es increíble como el látex como sobrevive hasta a un apocalipsis nuclear.
K, el exterminador. Forma parte de los matones/guardaespaldas/gente armada del asentamiento. De gatillo fácil. Llegó buscando un buen contrato y parece que lo ha encontrado.
Lars, motero que llegó con su banda y se tuvo que quedar fuera ya que el asentamiento era muy pequeño. Los miembros más reseñables, de momento, de la banda son Diesel, un tipo gordo y grande que lleva camiseta de tirantes y sombrero de cowboy; Dolores, un tipo con aspecto de indio y adicto al juego; Turco, le llaman así por llamarlo de algún modo ya que nunca ha pronunciado palabra alguna.
Y, por supuesto, el pasado común:
Lars no se fía de Glich porque se opuso a que su banda entrase en el asentamiento; Glich espía a K sin que este lo sepa; K considera que Jay es la persona más atractiva del asentamiento; Jay cree que Glich está condenado a autodestruirse; Glich dejó desangrándose a K una vez a ver qué pasaba; K considera a Lars el tío más listo de cuantos hay cerca; Lars y Jay trabajaron juntos en el pasado; Jay también ha estado al lado de K desde que este llegó al asentamiento (yo aquí, como MC, veo un patrón claro entre estos dos); Jay, sin saberlo, ha dormido cerca de Glich y este ha sacado ventaja de ello (lo dicho, un patrón claro en Jay).

El asentamiento
Conocido como El Manicomio alberga a unas veinte personas. Está construido sobre las ruinas de un edificio anterior que nadie sabe lo que es. Jay encontró un buen sitio con útiles para montar su clínica. Aunque pequeño, está situado en un buen sitio de paso de moteros, conductores y comerciantes del Yermo.

Frentes
De momento sólo creé uno, El Presidente. Vive al norte en la torre Excelsior. En la Hoja de Frentes sería un Señor de la Guerra en el sector de Envidia. Su asentamiento no posee un ángel. Quiere todo lo valioso que tenga El Manicomio y luego borrarlo del paisaje del Yermo.

Con estas premisas, empezamos a jugar.

El Hombre de Blanco
El Sr. Dollar trabaja para El Presidente. Se dedica a todo lo que tenga que ver con el trueque. Contrata matones, negocia con los mercaderes que pasan cerca de Excelsior y cobra a los habitantes de la torre por estar allí. Ha sido enviado a El Manicomio para encontrar a alguien con los suficiente cojones como para borrar del recuerdo el asentamiento. Para ello cuenta con un detonador que deberán poner en una bomba que no llegó a explotar cuando debía y sigue debajo de El Manicomio, entrando por el pozo negro y continuando un par de horas siempre hacia el oeste.
El problema del Sr. Dollar es que se ha acostumbrado a la buena vida y bajar a ensuciarse con la chusma del Yermo le causa, por decirlo educadamente, un gran picor de huevos. El otro problema del Sr. Dollar es no sabe que hay cuatro ladillas en el asentamiento que van a convertir ese picor de huevos en un auténtico tormento.

Los Moteros
Al llegar al asentamiento el Sr. Dollar se encuentra con el rebaño de moteros. El que más llama la atención es Diesel, así que le pregunta quién es el que manda aquí. Diesel, un hombre sencillo y fiel a su jefe, le lleva hasta donde está Lars. El Sr. Dollar le hace la oferta, como el jefe del asentamiento que cree que es, de que en tres días tiene que irse de aquí o vendrá con más gente y lo borrarán del mapa. Lars, ciertamente sorprendido, saca de su error a Sr. Dollar que, como buen negociador, contraataca con la proposición de que si tendría los redaños suficientes como para mandar todo el asentamiento al carajo. La oferta queda en espera de que el Sr. Dollar encuentre lo que está buscando.

El Loco
El siguiente en toparse con el Sr. Dollar es Glich. Atento a alguien tan limpio y aseado en el asentamiento, el psíquico no puede evitar acercarse a él y juguetear con su guante de violación para saber qué hace ese tío ahí. No es trigo limpio, deduce, así que intenta sonsacarle más. El Sr. Dollar le ofrece una pequeña recompensa si encuentra algo en El Manicomio y, además, le da una lista de la gente importante que merecería ser salvada estar en un sitio mejor. Glich vuelve a meterse en la mente de Dollar, pero falla. En la mano de Dollar, asida por el guante del psíquico, se abre una grieta bastante dolorosa y sangrante. Eso, unido a que el psíquico comienza a ponerse violento ante las órdenes de Dollar, hace que el inmaculado hombrecillo salga corriendo en busca de la clínica que le han dicho que hay en el asentamiento.

El Dr. Amor
Y ahí llegó Dollar, con su mano sangrante y su cara de no comprender nada. Jay le atendió bien, de forma educada y atendiendo a la conversación mientras le cosía con esmero. El Sr. Dollar le ofreció mudarse a un lugar mejor que la pocilga donde estaban, oferta que Jay rechazó amablemente. Había contribuido a construir ese sitio y no quería dejarlo.
Una vez terminado el trabajo, Dollar fue a lo que en el asentamiento era conocido como el lugar para descansar los extranjeros y esperó a que Glich llegase con la solución a sus problemas.

De mierda hasta la cintura
Glich estaba nervioso pues la Vorágine le había dicho que buscase muy abajo. Lo más bajo del asentamiento eran las letrinas, un lugar habilitado para que todo lo que el cuerpo no quería cayera abajo, a lo más hondo que pudiera haber y no volviera jamás. Necesitaba abrir las letrinas para entrar en el pozo negro y ver qué había allí. Rápidamente fue a buscar a Jay y este le dijo que allí no había nada, solo mierda. Pero alertados ambos por el comportamiento del Sr. Dollar, y con la certeza de que no era bueno para ellos, fueron a ver si los moteros tenían algo para abrir el metal del suelo.
Lars y K estaban al tanto de lo que quería Dollar. A Lars se lo había ofrecido directamente y K se enteró por el jefe del asentamiento, Willson, que estaba hecho una furia tras la visita de Dollar. Los caminos de las cuatro ladillas no tardaron en cruzarse y acabaron descolgándose por el hueco de las letrinas hacia la oscuridad y la mierda. Tras mucho caminar llegaron a una sala donde estaba lo que buscaba Dollar: un misil lanzado hacía décadas que no había llegado a explotar. Con su hallazgo calentito siguieron explorando hasta dar con una puerta, unas escaleras, un pasillo y otra puerta que daba a...

El Incidente Canibal
¡FLASHBACK!
Para abrir el agujero en las letrinas necesitaban algo para cortar el metal. Dolores, de los moteros, tenía uno pero lo perdió jugando a los dados con Los Cuatro Caníbales.
Los Cuatro Caníbales, antes conocidos como Los Cinco Caníbales, y mucho antes como Los Seis Caníbales, y así hasta que eran muchos, estaban en un pequeño edificio semicircular inundado de agua putrefacta. Cuando los pj llegaron sólo había tres caníbales, y cuando salieron de allí, gracias a la diplomacia de K, sólo quedaban dos caníbales que.
¡FIN DEL FLASHBACK!

Pues como decía, tras abrir la puerta y entrar K con la escopeta en la mano se encontró de cara con Los Dos Caníbales, que salieron huyendo al ver al exterminador. Incomprensiblemente, y con la excusa de no dejar testigos de algo, los Caníbales son historia del Yermo.


Tambores de Guerra
Una vez volvieron al asentamiento, llenos de mierda, polvo y sangre, fueron a por el Sr. Dollar, le amordazador, le ataron a las motos y le dejaron ahí. Después despertaron a Willson y le contaron lo que habían descubierto. El Sr. Dollar llevaba un maletín que abrieron y en cuyo interior descubrieron un detonador. Las opciones que les quedaban eran pocas y todas conducían a lo mismo: 

¡DAR POR CULO AL PRESIDENTE!

Y ahí lo dejamos.

Conclusiones
El juego gustó. El sistema gustó. La partida gustó. Repetiremos.

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