martes, 7 de octubre de 2014

Videojuegos en la mesa de rol

Esta entrada iba a ir en el Carrusel Bloguero de Juegos de Rol de septiembre, pero como parece que la iniciativa ha muerto, pese a que en septiembre había anfitrión pero no he encontrado nada en ese blog, la entrada irá por libre.
Los videojuegos son una de mis pasiones lúdicas. La otra es el rol, por supuesto, y la combinación de ambas me ha traído muy buenas experiencias. No me refiero a un videojuego “de rol” de esos que luego la gente se empeña en desgranar en jrpg, rol americano (¿comorl?), o action rpg. Por supuesto que hay juegos de rol en el mundo de los videojuegos que se acercan, pero no llegan, a la experiencia del juego de rol en mesa, pero como esa es otro historia no vamos a hablar hoy de ella.
A lo que me refiero es a llevar el videojuego a la mesa de juego. Transportar su ambientación, su historia, algunas tramas o momentos con la suficiente carga dramática como para que los jugadores exclamen algún “joder” y se convierta en algo para recordar.

En mis últimas lecturas roleras (Fate Acelerado, Spirit of the Century y Walküre) me ha ocurrido lo mismo. Según iba leyendo sabía qué historia quería contar, pues hay muchas historias que me rondan la cabeza y no encuentro el sistema o la ambientación que me guste para jugarla. Por ejemplo, con FAE quiero jugar partidas ambientadas en el universo de Assassin’s Creed, o incluso quizás Matrix. Llevo queriendo llevar a la mesa de juego a Abstergo y su Animus desde que jugué el primer juego con Altair. Soy un fan absoluto de la guerra entre Templarios y Asesinos y tengo que probar esa ambientación en mesa.

Una invocación, un forzado, una proeza, un buen estilo Llamativo y todo sale de verdad del deporte
Uno de los mejores videojuegos que he jugado fue Uncharted 2: El Reino de los Ladrones. Una historia como la suya pide a gritos que sea jugada en mesa. No veo mejor juego que Spirit of the Century para hacerlo. Los viajes de Marco Polo, la ciudad perdida de Shambala, yetis, un enemigo implacable, ¡un tanque persiguiéndote por un poblado tibetano! Parafraseando a uno de los mejores, ¡si es que se vende solo!

No me gustaría estar sin puntos de destino en una situación como esta
Walküre es, sin duda, uno de los juegos que más expectación ha causado en mi grupo. También es el que más quebraderos de cabeza está dando para llevarlo a la mesa. Queremos que la primera partida enganche a todos para poder jugar alguna campaña, pero no sabemos bien qué tipo de partida narrar. Por mi parte, y partiendo con la ventaja de que mis jugadores no han jugado la saga Metal Gear, lo tengo claro. La ambientación, además, me ha dado todos los ganchos que necesitaba para que lo que quería hacer tuviera coherencia dentro del universo Walküre. Metal Gear + Deus Ex + Splinter Cell. Transhumanismo, ciberpunk, conspiraciones, espionaje y entornos bélicos para dar forma a un único mensaje: la guerra como negocio.

Todo tipo de personajes, y todos están en Walküre. ¡Hasta el mono!

Podría estar largo y tendido hablando de videojuegos, rol, videojuegos que necesitan un juego de rol y rol que necesita un videojuego. El mundo de Tamriel, el de la saga Elder
Scrolls, es otra de mis cositas pendientes. Apocalypse World; ese cóctel que estoy haciendo con Fallout y Borderlands que tiene muy buen color.
En resumen, los videojuegos siempre han estado presentes en mis partidas de un modo u otro. Son una de mis fuentes de inspiración más recurrentes y no me arrepiento en absoluto. Algunos dirán que copio, otros que me inspiro, pero el resultado siempre ha sido satisfactorio y es innegable que si algo funciona ¿para qué voy a cambiarlo?

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