jueves, 20 de noviembre de 2014

Desafío de los 30 días - Día 20

¿Recuerdas aquel momento en el que se lió pardísima en una partida? ¿Qué pasó?

¡Vamos que si lo recuerdo! Aun tengo pesadillas.

Mi primo llevaba tiempo dando la coña con que quería jugar al MERP y que montase una partida. Preparé todo y quedamos para jugar. Era una cosa sencilla para pasar la tarde y la trama no tenía mucha complicación: escoltar un cargamento de vino entre dos pueblos y luego meterles una misión más complicada.

En el primer encuentro el pj de mi primo recibe un crítico y queda paralítico. Al llegar al pueblo no tienen dinero para pagar los servicios del animista (la idea era que pillasen un trabajo y seguir jugando). Entonces, en un movimiento sorpresa, las dos jugadoras, que llevaban sendos Noldor, deciden secuestrar al animista y obligarle a que cure al pj herido (así, de un día para otro). El animista, viéndose jodido, lo que hace es envenenar al pj paralítico y darles el antídoto si le dejan libre. ¿Y qué hicieron las Noldor? (porque a estas alturas el resto de jugadores ya había devuelto su ficha viendo que la partida había saltado por los aires): mataron al animista, lo trocearon y quemaron los restos. 
¿Tenían conocimientos para saber cómo salvar a su compañero? No. 

¡Perdónalas Maestro, no sabían lo que hacian!
 Hoy, años más tarde, aun no sé por qué pensaron que matar a la única persona que podía salvar a su compañero, que estaba en esa situación por culpa de ellas, era la mejor solución.

Obvia decir que en ese momento cerré el libro y aun no lo he vuelto a abrir.

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