lunes, 11 de mayo de 2015

Actual Play: Walküre - Galletas de la suerte

Continuamos con la campaña de Walküre, juego que ha caído como un gato en el grupo tanto en ambientación como en sistema (que es la parte que más me gusta a mí). Podéis ver el resumen de la primera sesión aquí, y de la segunda aquí.

Pasaron unos días desde que llegaron de Barcelona hasta que el grupo se reunió de nuevo en uno de sus pisos francos. Con todas las piezas que tenían intentaron completar un puzle que se les hace demasiado complicado. Durante días estuvieron investigando distintos hilos: Philantropy, de la cual no descubrieron nada que no supieran ya; Kowloon, la ciudad-estado dentro de Hong Kong y que es un hervidero de crimen y corrupción como nunca se había visto, todo bajo el dominio de La Reina; nanotecnología, donde descubrieron que una de las eminencias en este campo es el Dr. Petrov Mudryev, del cual nadie sabía nada desde hacía bastante tiempo. Supusieron que le gobierno chino estaba detrás del robo de información de Philantropy y que para ello necesitaron a La Reina. También salió a la palestra un grupo de hackers conocido como LOD
que, posiblemente, tuvo algo que ver en el robo pero que no estaban 100% seguros de ello. Al final decidieron utilizar el móvil de François, su fenecido ex supervisor, y contactar con los chinos para sacar algo más de información e intentar llegar a un acuerdo. Antes de llamar pensaron que sería bueno localizar dónde estaba el otro teléfono. Compraron un terminal desechable y, desde la mismísima Torre Eiffel, marcaron el número mientras Renè, el hacker, localizaba el móvil que estaba sonando: Barcelona. Volvieron al refugio y analizaron la forma de proceder en la reunión. Tras horas de discusión, llamaron al teléfono teniendo en mente algo que parecía un plan.
La reunión con el grupo de chinos sería en el distrito 15 de París, en un restaurante de comida china llamado La Ciudad Amurallada (guiño, guiño). Fueron recibidos por una camarera que avisó a su responsable y este a su vez a un muchacho joven, asiático, que les llevó al piso de arriba para hablar con la encargada. Al poco tiempo apareció una mujer alta, delgada, con el pelo negro recogido en un moño cruzado por dos agujas de madera y encajada en un vestido rojo que dejaba bastante claro que a) era una mujer con un cuerpo increíble, b) no escondía ningún arma bajo la ropa y c) posiblemente no llevase ropa interior. Fue Anne, la periodista, la que llevó la palabra en la reunión. Querían saber por qué se había robado la información de Philantropy y que el incidente de Barcelona quedara olvidado. Lo segundo se dio por aceptado, pero para lo primero había muchos matices. El movimiento, que es así como se dieron a conocer los chinos, es un grupo que quiere derrocar a todos los gobiernos, borrar las fronteras y que el mundo exista sin gobiernos que opriman al pueblo. Para ello necesitan el código de Philantropy y ponerlo en marcha. Una vez los líderes mundiales hayan desaparecido, y algunos individuos más en el camino, el ser humano podrá vivir por fin en libertad. La discusión derivó entonces en teorías políticas sobre la verdadera escena que quedaría en ese supuesto nuevo panorama mundial. También mencionaron al Dr. Mudryev, el cual los chinos tenían localizado y pronto se uniría a ellos. Les ofrecieron la oportunidad de unirse al movimiento, cosa que rechazaron. Antes de finalizar la reunión dejaron claro que si algo les pasaba todo el asunto de Philantropy, el proyecto F4NT03 y la implicación china saldrían a la luz. Satisfechos con lo que sabían, y de salir con vida de allí, abandonaron el restaurante y se perdieron por las calles de París.
Otra reunión de brainstorming, y más trabajo del hacker, dio como resultado el paradero del Dr. Mudryev: La base Vostok-Dong en la Luna. Con el único rastro del Dr. Mudryev como camino a seguir, pusieron en marcha el plan para ir a la Luna y matar al científico que necesita el movimiento para poner en marcha su plan.

Y hasta aquí llegamos. La sesión fue corta pero, creo yo, bastante intensa. Defiendo el papel del DJ como moderador de lo que ocurre tanto dentro como fuera de la mesa. No sólo hay que gestionar las reglas sino al grupo y, si es necesario, cooperar con ellos en las decisiones que tomen. En este punto estoy bastante contento con mi trabajo pues les recordé algunos puntos importantes que habían olvidado de una sesión a otra y que, a la postre, fueron decisivos para seguir con la partida. El resto de decisiones tomadas por el grupo me gustaron mucho. Tenían en sus manos el levantar la liebre, crear una crisis diplomática entre distintas potencias y terminar la campaña con un buen final demostrando el poder de la prensa, o al menos intentarlo. También podían unirse al movimiento, cosa que rechazaron. Podrían haber ido a Kowloon a por La Reina, pero era una misión con pocas posibilidades de éxito. Así que al final optaron por la opción más peliculera, viajar a la Luna a por el Profesor Mudryev.
Ayer, leyendo el suplemento de Mondblindheit para ver cómo podrían llegar a la base Vostok, encontré un pequeño párrafo que hizo que todo esto encajase. Dirijo las partidas en base a lo que van haciendo los jugadores, no suelo preparar nada salvo el gancho. El final de esta campaña no lo veía claro y ahora, con lo que he leído en este manual, ya tengo el final perfilado y listo para ponerlo en marcha. Espías, grupos terroristas, una tercera facción desconocida que entra en juego, nanotecnología y un viaje a la Luna para evitar que la pieza más importante, un viejo profesor ruso, se una al bando equivocado. No pinta mal la campaña, no.


¡Nos leemos!

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