domingo, 7 de junio de 2015

Actual Play: Walküre - Vive la Résistance!

Ayer finalizamos esta breve campaña de Walküre que ha sido tanto un interludio en la campaña de Mago, como un soplo de aire fresco en el grupo. Yo, como narrador, salgo muy contento con el resultado final, no ya por como terminó todo sino por el cómo se llegó a ese final donde los jugadores llevaron a sus personajes hasta sus últimas consecuencias. Como ya he dicho en alguna ocasión anterior, sistema y ambientación han calado en el grupo, eso es innegable, así que seguramente que volvamos a recorrer el mundo de Walküre de nuevo, no ya bajo mi narración, que voy a pasar a otros juegos, pero sí bajo la de alguno de mis otros compañeros y así, espero, poder jugar este universo que tanto nos ha gustado. Sin más dilación, dejo la despedida de Walküre y entro en el resumen de la última sesión de Walküre, de momento.

Habiendo descubierto el plan de El Movimiento, el proyecto de Philantropy y el paradero de Petrov Mudryev, sopesaron las posibilidades de éxito que tenía su plan. Viajar a la Luna, intentando entrar en la base Unison y desde allí viajar a Vostok-Dong, o colarse directamente en ella, buscar a Mudryev y asesinarlo (en su sencillez radicaba su belleza) no parecía tener un éxito del 100%, quizás ni siquiera del 4%, pero parecía ser su única opción. Durante horas estuvieron sopesando alternativas e intentando obtener más información de sus enemigos, cosa que no consiguieron. Decidieron que quizás lo mejor era contactar con el núcleo duro de la Résistance para ver el mejor cauce de acción.
Se reunieron con dos de los dirigentes en un vieja taberna de las afueras de Paris. Tras contarles el plan de El Movimiento, los viejos maquis vieron muchas semejanzas con un movimiento similar nacido en la Luna, el NAO, cuyo líder intelectual era Damien Donner, uno de las figuras más buscadas por las autoridades de todo el mundo y del cual se desconocía aspecto, nacionalidad o cualquier otro dato. Podría ser que esa tal Reina fuera un alias de Donner, lo cual era imposible de saber. Los jefes les pidieron un par de días para ver lo que podían hacer y así actuar teniendo, al menos, un plan.
Durante el tiempo que pasó hasta la siguiente reunión, además de disfrutar de lo bueno de París, vieron en las noticias que el restaurante chino donde se habían reunido voló por los aires matando a todo el personal y prácticamente a todos los clientes que había en ese momento. La escena era dantesca, una auténtica masacre que las autoridades relacionaban con un ajuste de cuentas o un atentado del grupo radical de la Résistance. Lo único claro, o lo que pudieron deducir, o imaginar, es que alguien estaba eliminando cabos sueltos y que ellos, sabiendo lo que les contaron en aquel lugar que ahora era ceniza, podían ser los siguientes.
La reunión con los dirigentes fue un par de días después. Se les ofreció dos opciones: o bien subastar esa información al mejor postor y así ganar unos cuantos millones que no irían mal para las arcas de la Résistance, u ofrecer esa información a los rusos a cambio de colaboración con la Résistance, bien en dinero, bien en armamento o bien en ambas cosas. Decidieron colaborar con los rusos, decisión que quedó zanjada con una rápida llamada de Marcel, uno de los líderes, en la cual habló en ruso fluido. El que su jefe hablase ruso levantó sospechas en los ya paranoicos personajes. Decidieron contratar un par de buenos francotiradores para que les cubrieran durante la reunión que tendrían con los comunistas en un granja a las afueras de París.
Llegó el día D y la hora H. A la reunión acudieron todos salvo Jean Paul que, siguiendo a sus compañeros por GPS, se posicionó con los dos francotiradores cubriendo la casa. Un francotirador vio dos personas en el piso de arriba, el otro a una en la cocina, y Jean Paul cubría a sus camaradas en el salón de la casa. Dentro, junto a Marcel, estaban el jefe de seguridad de Philantropy, el Bulldog, que se descubrió como un agente ruso infiltrado en la multinacional y que respondía al nombre de Boris. El agente estaba impresionado por los avances que habían conseguido durante las semanas que duró todo el problema de Philantropy. Infiltrarse en la multinacional, robar datos (indirectamente), tirar del hilo y descubrir las conexiones con Kowloon, Barcelona y la base lunar, además de la posible implicación de la LOD y el NAO. Estaba muy interesado en que se unieran a la causa de la Madre Rusia, pero Marcel les había vendido por dos millones de ecus, lo que dejaba la situación en un punto trágico. Sin embargo, a Boris le quedaba algo de honor y con un seco “Rusia no paga a traidores”, liquidó a Marcel delante de sus camaradas. Después, con la fría tranquilidad que sólo un espía ruso posee, les ofreció un sobre con nuevas identidades para abandonar Francia y unirse a la Unión de Repúblicas Socialistas. Parecía que el grupo estaba de acuerdo, pero la vena patriótica y fanática salió en Armand y Alain y la tragedia movió ficha. Con la estupefacción de los rusos, los franceses comenzaron a dispararse entre sí en medio del salón. Los francotiradores, ante la orden de Anne, dispararon a los, hasta hacía dos segundos, compañeros de ideales. Los rusos de la cocina y el piso de arriba llegaron al salón, y viendo que los franceses estaban armados y sus camaradas agazapados tras unos sillones, se unieron a la ensalada de tiros disparando a todo lo que no fuera ruso. Las balas silbaban, los cojines escupían plumas, los sillones se astillaban y los cristales de las ventanas se rompían bajo el fuego de los francotiradores. Cinco rusos, tres franceses que se unían a la URRSS cansados de traiciones dentro de la Résistance y tres francotiradores desde fuera contra dos patriotas franceses que no iban a dejar que unos bebedores de vodka les arrancasen de su patria. El resultado fue el esperado y el espía y el policía duermen ahora el sueño de los justos, de los héroes franceses que mueren en el anonimato por defender las baguettes, los croissant y el auténtico champagne.

Epílogo
Los supervivientes del tiroteo salieron del país con destino a Rusia, donde se les perdió la pista. Philantropy sufrió un duro golpe en bolsa que hundió por completo a la compañía; se produjo un ERE y muchos proyectos quedaron sin terminar. Los datos del proyecto F4NT03 se perdieron en lo que pareció un incendio accidental en los laboratorios, aunque después de descubrió que todo había sido un sabotaje al no encontrar ni las copias de seguridad.
Respecto a Kowloon, el Movimiento y La Reina, no se volvió a saber. Con Mudryev bajo una férrea y constante protección, se dio por imposible el rapto del doctor y desaparecieron de la escena de la Guerra Fría, de momento.

Y fín.

Como ya he dicho, devuelvo Walküre a la biblioteca contento, satisfecho y con ganas de retomarlo en el lado opuesto de la pantalla. Mientras tanto, y hasta que me toque otra vez dirigir, me voy preparando Relatos de las Tierras Ásperas.



2 comentarios:

  1. Un final de los que quedan para el recuerdo, la verdad, y gracias al cual tengo el dudoso honor de ser el único jugador de nuestro grupo al que sus compañeros han traicionado en dos ocasiones. Al menos ésta vez no estaba embarazado xD En serio, muy buena campaña, que espero poder pagarte como se debe: dirigiéndote Walküre, si nadie se me adelanta.

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    1. Si la cosa es pagarme, acepto donaciones y cheques restaurant. :p

      Gracias por comentar, Maese Sabinescu.

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