lunes, 2 de noviembre de 2015

Desafío de los 30 días 2015: Pregunta 2

Pregunta 2: Imagina un pueblo al que vamos a llamar… Homlet. No, Homlet sería demasiado obvio. Vamos a llamarle Highdell. Highdell es un pueblo que llega casi a la categoría de ciudad, si no fuera por que todos sus habitantes siguen llamándole “el pueblo de Highdell”. Esta rodeado de montañas, sin encontrarse en un sitio escarpado. Esta cerca del mar, sin tener puerto. Y lo atraviesa un camino comercial, sin ser una ciudad destino. En ese pueblo-ciudad, en el que de vez en cuando descansan grupos de aventureros, existen numerosos locales que les resultan interesantes, tanto a los habitantes como a los propios aventureros, aunque estos vayan de paso. ¿Qué local/edificio es el que está pasando por tu mente?

Cualquier aventurero que llegue a Highdell por el norte, tras una larga travesía por el Paso del Cóndor, se encontrará con la Puerta Fría, única entrada para aquel viajero que llega desde la capital. El bullicio de sus calles, sobre todo de los grandes asadores de carne que en esta zona se agolpan y compiten entre sí, no debe despistar al visitante, que posiblemente se vea obligado a ir con el resto del tumulto humano a través del canal que forma la calle. Humanos, enanos y orcos se mezclan en un crisol de culturas, colores de piel y gustos alimenticios que confluyen, casi por inercia, en esta Calle de la Carne.
Pero no es este el lugar más interesante que puede encontrar el viajero, aunque quizás, y con permiso de La Lágrima de la Flor Rosa, sí uno de los más placenteros. En una pequeña calle, justo después de la taberna cuyo cartel reza Bajo el Pie del Enano, y siguiendo el agosto pasaje que discurre entre los edificios de piedra, podemos encontrar, a no más de un centenar de pasos, un gran edificio propiedad de Las Damas de Highdell, encargadas de la defensa y protección de la ciudad desde tiempos que ya
El cuerpo de las exploradoras de Las Damas
es uno de los más admirados
no se recuerdan. El edificio, construido sobre lo que antaño fue una torre de guardia que fue absorbida por el propio empuje de la ciudad, ha sido remodelado varias veces, ampliando y eliminando habitaciones que ya no tenían uso o se necesitaban para otros menesteres. También se han añadido pisos a la vieja torre, aunque ha sido más hacia abajo que hacia arriba. Un pequeño hall de entrada alberga la escalera de caracol, columna vertebral de la disposición de la torre, y una estancia donde Las Damas se reúnen varias veces a la semana. Subiendo se pueden encontrar los dormitorios de las mujeres, comenzando por los de las nuevas reclutas y terminando por el de la Gran Dama, lideresa de todas las guerreras. Son dormitorios rudimentarios, con una cama un pequeño armario para las pocas posesiones que estas valientes mujeres poseen. Bajando las escaleras podemos encontrar varios pasillos y habitaciones que se reparten una sala de armas donde se almacenan las espadas, hachas y armaduras de Las Damas; un comedor comunal donde todas ellas se sientan para compartir la comida que los asadores entregan en señal de agradecimiento; y una sala donde las más veteranas, junto con la Gran Dama, se reúnen en tiempos de crisis. 
La fortaleza es sencilla, tanto por fuera como por dentro, huyendo de adornos o filigranas. Las mujeres saben cual es su misión y propósito, y esa idea ha de transmitirse tanto fuera como dentro de la orden.


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