lunes, 28 de marzo de 2016

Actual Play: Los Gatos de Doña Carlota

El sábado por la noche pude, por fín, volver a dirigir una partida FATE (que junto a PbtA se ha convertido en mi sistema favorito). La ambientación elegida fue la del FATE World The Secrets of Cats. En ella los jugadores interpretan gatos que poseen aptitudes especiales. Pueden volverse invisibles, reanimar y controlar cadáveres, cubrirse con un manto de sombras y convertirse en algo parecido al monstruoso poder de Obtenebración 5 de Vampiro: La Mascarada, caminar en los sueños de otros, etc,etc. Su misión, y responsabilidad, es proteger a su Carga, las personas o persona que protegen de las amenazas que les rodean (vampiros, monstruos cthulhuideos, fantasmas, brujos,...), todo ello siendo un gato con todo lo que ello conlleva. Además, los gatos poseen su propia política y conspiraciones para alcanzar el poder dentro del Parlamento. Todo muy MdT, pero con gatos.

Los personajes fueron Pelusa, interpretado por +Lady Bathory Nadasd , un gato ratero que protegía a la familia gitana del sur del barrio, aficionado a lo ajeno y de un pelaje demasiado llamativo. Especialidazo en magia de Guarda. Mahatma, de +Gica Sabinescu , el gato de un profesor de yoga de un gimnasio cercano. Suele quedarse embobado en sus pensamientos interiores. Como buen gato espiritual su escuela era la magia de Buscar. Carbón, gato callejero interpretado por +Carlos Huertos . Su carga eran los dueños de los bares de los cuales obtenía su comida al final del día. Tragón por naturaleza y poseedor de la magia de Invocación. Y por último tenemos a Zape, el gato del parque y protector de los niños llevado por +Rocío Tizón  . Un gato bastante despistado cuya magia era la Transformación.
Con esta gatería montada, entramos al lío.

Pelusa
Todo empieza cuando, estando en su callejón esperando que una vecina del barrio les tire comida (true fact), y que ninguno eligió como su Carga, vieron salir de una alcantarilla un grupo de enormes ratas blancas que se dirigieron hacia distintas zonas del barrio. El barrio de Numancia lo dividí en dos zonas. La zona de abajo, la de Doña Carlota, más vieja y abandonada, y la zona de arriba, la de la Colonia de los Taxistas, más nueva y mejor cuidada. Esto se tradujo en la existencia de dos Parlamentos gatunos y un aire de superioridad de los gatos de la Colonia hacia los de Doña Carlota.
Como iba diciendo, vieron a las ratas y decidieron ir tras una de ella. Pelusa, más rápido y ágil que el resto, alcanzó al enorme roedor e intentó detenerlo de un zarpazo que falló por poco. La rata, viéndose amenazada, contraatacó hiriendo la pata del gato ratero. Como vio que físicamente la rata era más fuerte que él, empleó sus dotes felinas y erizó si pelo, enseño los dientes y bufó al roedor albino con el fin de amedrentarlo, cosa que consiguió. La rata, asustada, corrió a esconderse a un rincón donde fue acorralada por los cuatro gatos que comenzaron a interrogarla. “A coger el objeto dorado que brilla” “siguiendo su olor” “el Señor de abajo lo quiere porque es suyo” fueron las pocas frases que lograron sacar a la rata antes de dar cuenta de ella con sus garras y colmillos.
Decidieron ir a ver qué es lo que había abajo, y entrando por una alcantarilla siguieron los pasos de otras de las ratas blancas que localizaron por el barrio. Su rastro les llevó hasta la zona de casas tiradas, una vieja colonia que habían derribado para construir nuevas viviendas en un futuro. Allí, entre escombros y basura, vieron un buen número de ratas albinas que obedecían las órdenes de otro grupo que, como pudo verse después, de normal tenía poco.
Tras su descubrimiento, y dejando pasar una larga siesta (los gatos miden el tiempo en siestas) y su pertinente comida, acudieron al Parlamento convocado por la líder de los gatos de Doña Carlota, Isabel. La vieja gata puso en conocimiento del resto de gatos la amenaza de las ratas albinas y, como los pj eran los que más sabían de ellas, fueron los encargados de buscar más pistas sobre ellas y su cometido. Debían cruzar el Parlamento de arriba y llegar donde las montañas y los árboles existen (el Parque de las Siete Tetas). Allí buscarían a la Vieja Urraca, la cual podría darles más información sobre los objetos brillantes.

Lo que conocen los gatos
Y allí fueron, cruzando por los semáforos cuando los humanos lo hacían y llamando la atención de niños y ancianos ante tal acción. ¡Qué graciosos esos gatillos! Aclarar que hasta este momento sólo se habían gastado puntos de destino en evitar mis forzados. ¬¬” Pensé que ya que uno de los jugadores tenía un aspecto de “amigo de las urracas” podría invocarlo para encontrar a la Vieja Urraca. Error. Tras unas cuantas tiradas de de buscar, y poner el aspecto en la escena “a esta hora no hay nadie” (que luego se volvió en su contra) encontraron a la Vieja Urraca. El ave les ayudaría si saldaban la deuda que Isabel tenía con ella: llevarla algo brillante y bonito. ¿Y qué es algo brillante y bonito para una urraca pensado por un gato? Bueno, ahora sí, el “amigo de las urracas” supo que algo brillante y plateado podría gustarle a la Vieja Urraca, pero como en el parque “a esta hora no hay nadie” el gato ratero no podría intentar robar unas llaves o algo parecido. Por suerte, Mahatma es un gato que “a veces tiene suerte” y encontró un par de pendientes tirados en la hierba (¡sí! ¡por fín! ¡aspectos!) lo cual hizo que laVieja Urraca soltara la información.
Mahatma
La historia de la Vieja Urraca habló de un crimen por envidia cometido hacía mucho tiempo. Unos vecinos habían matado a un hombre que decían tenía oro escondido y no lo utilizaba para comprar comida para todos. Al no encontrar nada, y con el hombre asesinado, cerraron la puerta de su casa y allí abandonaron el cuerpo. También dijo que hace unos días, mientras picoteaba la fruta que tiraban en el Mercado de Doña Carlota, escuchó a unos niños hablar sobre unas monedas que habían encontrado en los escombros de una casa. Quién podía darles más pistas era un hombre que frecuentaba el edificio blanco de las campanas, pero tendrían que tener mucho cuidado pues hacía tiempo que había fallecido.
Con esta información cruzaron de nuevo el Parlamento de arriba, siendo interceptados por una gata de angora y un siamés los cuales les pidieron información sobre su presencia allí. El siamés, que se las sabía todas, pilló todas las mentiras que soltaron los gatetes, pero les dejó marchas con la advertencia de que si alguna otra rata venía de abajo y le hacía algo a su Carga, se las verían con él.
Carbón
Tal y como les dijo la Vieja Urraca, encontraron al espíritu en la iglesia. Un pobre cura quemado vivo por los republicanos que no podía irse hasta que terminara lo que estaba haciendo, que no era otra cosa que el bautizo de un niño que a saber lo que fue de él. El espíritu, además, era la Carga de un gato pelirrojo del barrio, el cual se mostró bastante colaborativo con ellos. Al final supieron que el finado por el oro era un tal Jaime, que además fue devorado por las ratas cuando la hambruna llegó al barrio poco después de su muerte. Le conocía bastante bien, y siempre contaba que tenía unas monedas de oro escondidas que su abuelo trajo de Cuba. Si era verdad o no es algo que el cura desconocía. Además, para más INRI, la presencia de lo que podía ser Jaime era muy fuerte en el plano astral, siendo una especie de masa tentacular que giraba y que extendía sus hilos por doquier.
Descubierto esto, y poniendo en común su información con Sable, un gato negro y segundo al mando en el Parlamento, e Isabel, vieron que lo mejor podría ser conseguir una de las monedas, pues sabían que una estaba en el Parlamento de arriba, e intentar que el espíritu del cura les dijera el nombre completo de Jaime. Carbón se encargó de lo primero, haciendo gala de sus dotes de diplomacia con el siamés, y Mahatma fue a hablar, de nuevo, con Don Francisco para que le dijera cómo se llamaba el finado Jaime. Con todo eso en su poder, Isabel realizó un hechizo sobre la moneda, que tenía una fuerte impronta psíquica de Jaime, sacrificando un ratón y usando el nombre verdadero del espíritu. El barrio quedó libre de la presencia de Jaime y las relaciones con el Parlamento de arriba quedaron intactas.

Conclusiones

Zape
Poco tengo que decir ya sobre FATE, así que me centraré más en The Secrets of Cats. Muy buena ambientación que bien montada (yo tiré de una adaptación rápida de la aventura que trae el librito) puede dar muchas sesiones de diversión. No inventa nada nuevo, pues ya he dicho que es como un Mdt o Witchcraft, pero llevando gatos (lo que en Witchcraft también es posible). Espero poder repetir pronto, que la sesión me gustó bastante. Por otro lado, el poder tener todas las imágenes de los pj, y que fueran todas del mismo dibujante (http://vialir.deviantart.com/) fue todo un triunfo que, además, dejó las fichas mucho más molonas.


4 comentarios:

  1. Muy entretenida la sesión, y reconozco que vencida la reticencia inicial. La verdad es que hasta me ha parecido interesante para introducir en el gremio a gente que no guste de llevar guerreros, magos, detectives, vampiros, etc...

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  2. Lo pasamos muy bien con los gatetes intrépidos.

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    1. Ese era el objetivo. A ver si tenemos más oportunidades de seguir.

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