lunes, 9 de mayo de 2016

Esa lectura llamada rol

Los roleros tenemos muchas marcas, muchos estigmas. Uno de ellos es el de estar cuestionados siempre que compramos otro juego de rol. Si tienes veinte libros de D&D, ¿por qué compras Pathfinder? ¿Otro juego más de bárbaros en taparrabos? Tienes la estantería llena de juegos, ¿realmente necesitas este que acaba de salir? Y esto te lo pregunta gente que compra tantos libros de leer que no le caben en su casa.

Y el problema es que la gente ve los juegos de rol como eso, juegos, y se quedan ahí. Craso error. ¿Acaso no compramos novelas de fantasía, cada una distinta a la anterior? ¿No tenemos todos los libros de Mundo Disco en nuestra estantería y nos compramos los spin off? Entonces, ¿por qué no puedo tener varios libros de rol de fantasía o de ciencia ficción? ¿Por qué no voy a comprar los diferentes suplementos que salen en el mercado y amplían una ambientación que me gusta? No es una cuestión de precio, pues salvo los básicos o las ediciones mega-chuli-guay de exponme y no me toques, los libros de rol y las novelas no distan mucho en precio (en edición normal recién salidos al mercado), es una cuestión, más bien un error, de concepto, de considerar un juego de rol, que es un libro, como si fuera un simple juego cuando un juego de rol es más que un juego y mucho más que un libro (joder, parece que se lo han escrito a Rajoy)

Los roleros somos muy lectores, y mucho lectores
Dejando a un lado la parte de reglas, que también puede ser una parte amena de leer aunque no le guste a algunos, el juego de rol se divide en dos partes más: la ambientación y los consejos de dirección. En algunos podemos encontrar hasta una aventura introductoria, pero no es algo que prime en todos. La parte importante, la que es literatura pura y dura, o debería serlo, es la ambientación. Leer libros como El Anillo Único, La Puerta de Ishtar o el Vademécum de campaña de La Marca del Este (la caja azul, vaya) es una auténtica delicia, con textos que superan en calidad e inmersión a muchos de esos best sellers con los que nos agobian las editoriales. Coger un texto y transportarte a mundos imaginarios, héroes imposibles y paisajes de sueño es algo que está al alcance de pocas novelas, pero que es el objetivo principal de un juego de rol. Comprar rol, aunque sea sólo para leerlo, es algo tan lógico y normal como comprarse todos los meses un cómic o la última novela de nuestro autor favorito. Son libros, ¡cojones!, y los libros están para ser leídos y disfrutados.


Disfrutad del rol, leyendo, jugando o simplemente mirando, pero disfrutadlo, ¡cojones ya!

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