lunes, 20 de junio de 2016

Gustos sencillos

Desde que comenzó este 2016 puede decirse que ando subido en una montaña rusa. Entre el trabajo y un nuevo cambio en mi vida, no he tenido mucho tiempo para dedicarle al rol como yo quiero. Sí, estoy metido en el proyecto de sacar todos los personajes de Dragon Age para poder usarlos en mesa, pero eso al final es sólo hacer fichas y, básicamente, traducir historiales. Desde 2015 no me he puesto a preparar una campaña como algún dios mande. Y ya va siendo hora.
Así que entre mis propósitos a corto plazo, teniendo por corto plazo empezar en septiembre, me he decidido a dirigir una campaña larga. Para ello mis ojos se han fijado en tres juegos: El Anillo Único, Pendragón y La Llamada de Cthulhu.
Tinieblas sobre el Bosque Negro y La Gran Campaña de Pendragón, para El Anillo Único y Pendragón respectivamente, son las que más me atraen. Son campañas largas donde los personajes cambian, y no sólo en sus fichas sino también en la forma. Poder empezar con un personaje y terminarla con alguno de sus descendientes es algo que me motiva mucho, y que a los jugadores también debería hacerlo. Son campañas que no sólo se extienden en, digamos, la acción, como podría ser Las Máscaras de Nyarlathotep, sino que se extienden en el tiempo, en los años y décadas futuros al comienzo de la misma, más en la línea de Crónicas de Transilvania. Es algo que, salvo las ya mencionadas Crónicas en las que un personaje empezó con un Ventrue y terminó con su chiquillo, no he vuelto a hacer.
Con la Llamada de Cthulhu tengo el problema que ya comenté hace tiempo: no todos lo ven como un juego de campaña. Está demasiado instaurado que La Llamada es un juego mortal que funciona mejor con partidas sueltas, y que sus campañas no hay personaje que las termine. Sin embargo estoy dispuesto a demostrar que no es así, y ha perder mi salud y mi sanidad en el intento si es necesario. Así que, viendo que las publicaciones de EDGE con La Llamada de Cthulhu se han quedado en un stand by (tampoco debería sorprender mucho esto, la verdad) me he unido al Cult of Chaos para recibir mensualmente un capítulo de la campaña A Time to Harvest, que si bien es para la 7ª edición del mejor juego de rol de todos los tiempos, con un poco de aquí y allí se puede jugar perfectamente con la última publicada por EDGE. La campaña está pensada para jugarse en 6 meses, pero como la frecuencia de juego que tengo es de una vez al mes, seguramente se dilate más, mucho más. Aun así me atrae mucho dirigirla y ya buscaré las mañas para hacerlo.

Pero como siempre pasa, hay que tener una bala en la recámara para tí mismo, no sea que el shoggoth
no caiga con las anteriores. Así que mis dos balas (sí, dos, por si la primera falla) son El Rastro de Cthulhu, otra línea que EDGE tiene abandonadita, y de la que tengo suficiente material para jugar durante años pero que dirigiré Sombras sobre Filmland; y Cultos Innombrables, enviando a los agentes de Ahnenerbe a la Antártida, adaptando la campaña de Más Allá de las Montañas de la Locura al juego de NoSoloRol.

No creo que sea un plan demasiado arriesgado. 5 juegos y me contento con dirigir una campaña en sólo uno de ellos. No es tanto. Soy un tipo sencillo.

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