domingo, 29 de enero de 2017

Cultos Innombrables: Glaaki

Seguimos con nuestro tour por las tierras del Severn, lugar de vacaciones, de bonitos pueblos con el encanto rural inglés, adoradores de seres extradimensionales y fiestas paganas con sacrificios garantizados. Hoy toca Glaaki, cuya existencia ha alimentado durante décadas la historia de los adolescentes que acampan a orillas de un lago y al día siguiente no quedan ni las brasas de la hoguera.
De aquel cuerpo oval sobresalían multitud de espinas
estrechas y en punta, de metal multicolor. En el extremo más redondeado
del óvalo, una boca circulas de gruesos labios
formaba la parte central de una esponjosa cara desde la que se alzaban
tres ojos amarillos situados en el extremo de finos tallos.
-El Habitante del Lago, Ramsey Campbell



Historia
No molestes al lago
Primigenio con aspecto de babosa gigante con tres ojos que cuelgan cuales péndulos, innumerables púas metálicas por todo el lomo y pequeñas pirámides en su parte inferior. Llegó a la Tierra encerrado en el meteorito que dio lugar al lago donde habita, en el valle del río Severn, cerca de Brichester, aunque algunas fuentes aseguran que puede manifestarse en cualquier masa de agua. Hay quien dice que su llegada ocurrió mucho antes, cuando los sacerdotes egipcios usaron los Ángulos Inversos de Tagh Clatur, pues cerca de este lugar se han descubierto momias con espinas similares a las que tiene Glaaki.

Cultos
Adoración en vida, servidumbre en muerte
No se conocen cultos a este primigenio anteriores a finales del siglo XVIII,en 1790, cuando un grupo liderado por Thomas Lee construyó una serie de casas cerca del lago Brichester, donde se establecieron. Los objetivos del culto no quedan claros, pues existen rumores de que el grupo no quería servir al primigenio sino someterlo. Sea como fuere, el culto desapareció en 1860 sin dejar rastro alguno.
La zona que rodea al lago ha sido objeto de estudio por las múltiples desapariciones que allí ocurren, llegando las autoridades a drenar el lago, encontrando tan sólo un enorme agujero de lodo.
Lo cierto es que Glaaki controla un enorme número de muertos vivientes que fueron antes sus adoradores. El primigenio clava una de sus espinas metálicas en su víctima, inyectando extrañas sustancias en el torrente sanguíneo. Si bien la víctima puede pensar y actuar libremente, actúa como una marioneta cuando Glaaki la da sus órdenes, normalmente en sueños o telepáticamente. Tras siete decádas, la víctima sufre la Descomposición Verde, siendo destruida si la luz del sol la toca.
En la actualidad el culto está formado prácticamente por muertos vivientes que llevan décadas sirviendo al primigenio, salvo algún humano demente, creciendo esporádicamente con algún excursionista perdido o un grupo de investigadores de lo oculto.

Seguidores
Vinieron de más allá
El planeta de origen de Glaaki es un lugar lleno de lagos ácidos y vapores nocivos. En su viaje a la Tierra visitó Yuggoth, Shaggai y Tond. Se desconoce si algún habitante de esos planetas sigue al dios.

Influencia en el mundo
Atracción Onírica
Glaaki utiliza su poder telepático para atraer a sus víctimas. Este poder no tiene mucho alcance, limitando su radio de acción a unos pocos kilómetros del lago. Una vez atraída la víctima, el culto de muertos vivientes que le sirven se encarga de llevar a la víctima frente a su señor.

A efectos de juego
Cualquier culto que siga a Glaaki acabará irremediablemente convertido en un grupo más de muertos vivientes de los muchos que sirven al primigenio. La zona de influencia del lago donde habita el ser es un gran atractivo para grupos que investigan lo oculto, el folclore y las leyendas urbanas.

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