martes, 10 de abril de 2018

Dungeon World con mi Joven Aprendiz


Aunque la vida real me deja poco tiempo para mis cosas, por ejemplo este blog, en semana santa encontré un hueco para jugar a rol con mi Joven Aprendiz. Para seguir un poco la temática de HeroQuest, en lugar de preparar Pequeños Detectives de Monstruos opté por Dungeon World. Las razones son muchas, pero principalmente dos:

  • A mi Joven Aprendiz le iba a gustar más jugar con criaturas fantásticas.
  • Va a ser la única manera de llevarlo a mesa.
Haciendo su ficha con su juego de dados propio, of course.
Eligió ser una exploradora elfa de nombre Sofía, armada con un arco y una lanza, y su compañero animal era un gato pequeño que llevaba en un saquito. Se preocupó mucho de poder tener una tienda de campaña (morada) para que pudieran dormir bien ella y Pequeñín, el ya mencionado felino. Hacer la ficha la resultó la experiencia más divertida que había tenido nunca. Su madre también iba a jugar, pero a Mi Señora Esposa no le gusta hacer fichas y la tuve que hacer yo. Druida elfa, de nombre Namaste. La aventura iba a ser sencilla: Sofía había salido a explorar con Pequeñín y habían visto que en unas antiguas ruinas de los hombres (en esta ambientación no hay humanos y, de momento, están jugando en un gran bosque poblado por su tribu de elfos, además de otras criaturas) habían acampado unos goblins (5).
Con este prólogo, en el que hubo preguntas como “¿los goblíns son adorables y pequeñitos?” o “¿qué clase de comida tengo que llevar para Pequeñín?”, Sofía volvió al campamento y pidió ayuda a Namaste para ir a investigar. La druida, hablando con las plantas y los animales, descubrió que los goblins estaban molestando a la fauna local, además de hacer daño a los árboles que había cerca de las ruinas. Con eso en mente, fueron a la antigua torre e investigaron el lugar.
[Antes de empezar a jugar mi Joven Aprendiz dijo que quería jugar con patatas en la mesa “como hacen los chicos”, que es como ella llama a mi grupo de juego mensual. También quería jugar con figuritas, como en el HeroQuest, pero la convencimos de que no era necesario.]

¡Su primer dungeon! El orgullo de todo padre friki
Al llegar Sofía encontró un rastro de huellas que llevaban bajo unos fardos que, ¡oh sorpresa! escondían un agujero hecho por los goblins. Bajaron y avanzaron por un pasillo estrecho y oscuro donde hicieron ruido y llegaron dos goblins preguntando quién estaba allí. Se los describí como los goblins de Dentro del Laberinto, intentando que fueran “blanditos y adorables” como preguntó mi Joven Aprendiz. En algo fallé, claro, porque donde yo pensaba que iba a hablar con ellos o algo parecido, ella disparó sus flechas (gesto de brazos incluido) y acabó con la vida de ambos. Creo que las partidas de HeroQuest han creado una dungeoncrawler en potencia.
[Aclaro que no les expliqué nada del sistema Pbta. Mi hija no se iba a enterar y mi mujer es poco dada a los sistemas, así que simplemente les dije que cuando quisieran hacer algo yo les diría qué tirar o, lo que es lo mismo, cuando hicieran algo que yo pensase que activaba un movimiento, les pedía tirar los 2d6]
Continuaron investigando los subterráneos (y mi mujer refunfuñando sobre dungeons, que no le gustan. El juego, recuerdo, era Dungeon World. Ahí lo dejo)  hasta que llegaron a una cámara donde dos goblins estaban hablando de cómo podían llevarse el gran tesoro que allí había a su poblado. Pues bien, fue oir la palabra tesoro y arremeter contra los dos pobres goblins para llevarse ella el oro. Consiguieron dejar vivo a uno de ellos, que fue el que les dijo que habían descubierto que ahí había un tesoro de los hombres y lo querían recuperar. Mientras mi Joven Aprendiz se iba llevando las bolsas a la superficie, Mi Señora Esposa acabó con el goblin que quedaba y fueron sacando el tesoro juntas poco a poco.
Al final festejaron en el poblado elfo la obtención del tesoro y descubrieron, gracias a la lengua desatada de un elfo ebrio, que en otras ruinas de los hombres, unas que parecen un viejo poblado, ha visto luces y fuegos encendidos por la noche. Nuestras heroínas, y el gato Pequeñín, decidieron ir para allá a ver qué pasaba.

Y fin de la sesión. 90'.

Para mí ha sido una experiencia fascinante. No sabía cómo reaccionaría mi hija ante la situaciones que ellas mismas creaban, pero no defraudó. Estuvo siempre metida en la partida, ideando y tirando de recursos (las huellas de los goblins que había descubierto) para seguir avanzando por los túneles. Ya me ha pedido varias veces volver a jugar así que en breve retomaremos; lo que no sé es si seguiremos con Dungeon World o pasaremos a Worlds in Peril, ya que he bajado las fichas de La Liga de la Justicia que hizo Justo Molina para su campaña de El Amanecer de la Justicia, y es bastante fan de Wonder Woman, Batgirl y los Teen Titans.

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